Cambio de hábitos

autoayudaDe un tiempo a esta parte, cada vez que me acerco a una librería tengo la costumbre de rodear, sin más miramientos, las zonas dedicadas a los libros de autoayuda y similares. “Siete hábitos de gente altamente efectiva”;” Las siete leyes del éxito”; La felicidad como ventaja”, “El poder de tu mente”, son algunos de los título que ojeas mientras, sin detenerte, acudes a zonas menos proclives al autoengaño. Porque veamos, si fuera verdad que leyendo un par de esos libros acabas con tu situación de parado de larga duración, de artrítico por mor de la edad, o consigues no cabrearte con la nueva de que otro chorizo disfrazado de político ha vuelto a meter la mano en la caja, o dice que estamos saliendo de la crisis y que se nota, me leo las obras completas Paulo Coelho y de Eduardo Punset juntos, aún a riesgo de un colapso mental de consecuencias irreversibles.
Aquí los reyes de la autoayuda siguen siendo los vendeburras que nos siguen distrayendo con el mantra de que la situación económica mejora – el otro día leí una oferta de trabajo para un ingeniero joven, por supuesto, al que se le pedían dos idiomas, buena presencia, experiencia y disponibilidad para viajar bajo la jugosa oferta de 20.000 €/año-, esto es lo que hay: seis años de carrera para acabar como mileurista, y gracias. Y dónde están los impulsos de empleo en el sector turístico, con unas cifras record de visitantes a nuestra islas.

Otra historia: una colega periodista ya jubilada y residente en la península, me contaba hace poco que mantiene a unos familiares suyos en las islas, porque el trabajo que les ofrecen en el sector, es de turnos de diez horas y de 600€ en negro.
Más que libros de autoayuda deberíamos optar por darnos un baño de realidad, es decir tener por irrefutable que en tiempos de crisis hay quien se hace rico, que los atrapados en el paro, sean jóvenes o no, lo tienen muy crudo para vivir con dignidad, que los sueldos de los políticos no merman, como el de los banqueros y que quienes prometen el cambio, están ganando tiempo para seguir en sus poltronas.

Alguien se acuerda de lo prometido sobre la transparencia de la gestión administrativa o la reducción de las mismas. Cuatro migajas para seguir manteniendo a los colegas y las cuotas de poder que consigan seguir en el abrevadero cuatro años más. Los ajustes, o mejor dicho los recortes ya sabemos a quienes ha afectado a lo largo de los últimos años, no hay más que mirar los datos del paro.
Pero por una vez seamos optimistas, y soñemos que se pone a la venta un manual para acabar con el deporte nacional que es choriceo a gran escala, que dejamos de ser abrumadoramente distraídos con los últimos fichajes del Madrid o del Barça que además los vendeburras cambian de planeta y la clase política solo mienta un diez por ciento de las veces que habla. Estaría dispuesto a comprarlo.

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