Angelotes de mi vida

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Debe ser el calor propio de estas fechas pero no acabo de pillar el punto a la propuesta del atractivo turístico de los angelotes. Me explico: resulta que una especie de peces, denominada científicamente squaitina squatina, o más popularmente como angelotes o tiburones ángel, ha decidido muy sabiamente que la playa tinerfeña de Las Teresitas es un estupendo lugar para procrear y alimentarse, que la cosa esta muy malita en aguas abiertas y al parecer  sufren riesgo de extinción. La convivencia con los bañistas tiene sus más y sus menos, porque a estas lindas criaturitas, con forma de pez raya, no les gusta ser molestados y si cometes el error de pisarles te arrean un mordisco, como lo atestiguan media docena de bañistas que tuvieron que recurrir en los últimos días, a la sapiencia sanadora de los voluntarios de la Cruz Roja.

Pero hete ahí que según se publica en varios medios de la Isla, La Alianza por los Tiburones de Canarias (¡vaya nombrecito! ¿Se referirán a una versión autóctona de la famosa casta a la que aluden los chicos de Podemos?) bueno, pues esta asociación sin ánimo de lucro sugiere “promocionar la presencia de esta especie en la playa para atraer al turista que le gusta ver los fondos marinos…” y que no le importe ser mordido, añado.

Nada más engorroso que llegarse hasta Las Teresitas, con su largas colas veraniegas, sus aparcacoches, los grupos electrógenos de las casetas echando humo a tutiplen, etc, etc, y además tener que meterte en el agua mirando al fondo para no pisar a un tiburoncillo con forma de raya y esquivar también un pelotazo, de las cuadrillas de adolescentes que se perdieron la clase de civismo en la escuela.

Ya veremos lo que da de sí la propuesta de la susodicha Alianza, pero apunta a culebrón marxista (de Groucho, claro). Hombre, ya puestos, por qué no un tour turístico por el mamotreto como paradigma de “corrupción y playa”, o montar un acuario con cabrillas y salmonetes en la Fuente de los Patos, o quizás unas pirañitas en la charca de la Plaza España. A ver qué turista despistado tiene bemoles para refrescarse, como ocurre a menudo.

Aguardo con expectación el desenlace de la iniciativa y deseo, por supuesto, larga vida a los angelotes.

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