Aguas de octubre

141021 FOTO RAFA DE MIGUEL

Mientras recibo decenas de invitaciones para apuntarme a no sé cual plataforma de televisión de pago, porque el sábado se vuelve a jugar el clásico del siglo, escucho en una emisora de radio al alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, asegurar que la tormenta de ayer-que dejó hecho unos zorros la capital tinerfeña- “les había sorprendido”. Al menos es un rasgo de sinceridad que se agradece, aunque haber afirmado lo contrario hubiera puesto de manifiesto una negligencia digna de juzgado de guardia. Lo que me pregunto es qué medidas se tomaron ante la alerta, que por cierto ya se conocía desde el viernes. Ese mismo día el aviso de fuertes lluvias estaba en las previsiones de las estaciones meteorológicas habituales, y sirvió, por ejemplo, para que un grupo de amigos decidiéramos posponer para mejor ocasión, una excursión a la zona de Las Lagunetas, prevista para el domingo.

Pero la tromba de agua, muy localizada en la zona de Anaga, sirvió también para que los vecinos de San Andrés, sufrieran por enésima vez los embates del agua. Como si no tuvieran suficiente con las mareas que provocan inundaciones en sus casas y negocios por una insuficiente protección ante el mar, ahora también les ha llovido una ración de agua de la que todavía están recuperándose. Hasta que no se tomen medidas que puedan acabar con estas calamidades (la paciencia de estos vecinos es digan de estudio sociológico), propongo que se cambie el nombre de San Andrés, por el de Pequeña Venecia, a ver si los turistas se animan con el nombre y dejan sus perras en la zona, para alivio de los sufridos vecinos.

La tromba de agua dejó otra imagen difícil de digerir: el rescate de tres personas que vivían en los barrancos. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, se permita que nadie viva en un barranco? Debería darnos vergüenza que en una ciudad que se las da de  cosmopolita y desarrollada, tenga varios vecinos cobijados en cuevas, como si fueran neardentales. Y se puede evitar, no valen excusas.

El canario Pedro Guerra hizo una conmovedora canción sobre la gente que vive bajo los puentes y sobre ellos, claro.

 

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