Una orquesta a la altura de Vivaldi

En tan solo cuatro conciertos, la Orquesta Barroca de Tenerife ha conseguido una notoriedad que a otras agrupaciones musicales les llevaría mucho más tiempo. Lo demostró el jueves en la Sala de Cámara del Auditorio de Tenerife con el espléndido concierto que ofreció bajo el título “Más estaciones que Vivaldi”. El repertorio era obvio, Las cuatro cstaciones que el gran músico y sacerdote veneciano Antonio Vivaldi compuso alrededor de 1721, interpretados por la orquesta, y cinco arias a cargo del tenor  tinerfeño Agustín Prunell-Friend.

Con los primeros acordes del concierto La Primavera, el público que llenó la sala ya supo que la sonoridad de la orquesta nos iba a deparar un concierto memorable. Los doce músicos y en especial su violinista y concertino, Adrián Linares, transportaron a la audiencia al colorido y sugerente mundo que Vivaldi representó en esta obra, inspirado posiblemente en la naturaleza de Mantua (Italia), donde el compositor residía cuando compuso la obra.

Tras el primer concierto, lleno de vivacidad, el tenor Agustín Prunell- Friend dejó  bien claro con la interpretación del aria Sazierò col morir mio que iba a ser una noche redonda.A la primavera le siguió el verano, como corresponde, y dos grandes ovaciones del público que nos llevaron al descanso.

A tenor de las sonrisas desplegadas en el hall del auditorio y dado que nadie salía de la consulta del dentista, era fácil suponer que el público había disfrutado mucho con la primera parte del concierto. Wonderful! me comentaba un señor de Bristol cuando le pregunté por su opinión. En diferentes corrillos la tónica era similar: ma-ra-vi-llo-so decía una joven estudiante de Gestión Cultural, acompañada por su colegas de aula, privados por la experiencia del concierto.

La Orquesta Barroca de Tenerife en un momento de la actuación. Foto. Auditorio Tenerife/ Miguel Barreto

La segunda parte del concierto discurrió por derroteros similares. Magníficas y delicadas interpretaciones de la Orquesta Barroca, impecable Juan de la Rubia con la clave y como director; mientras el concertino conseguía transmitir su pasión por la obra con una gestualidad comedida pero intensa. La miradas  y sonrisas cómplices de los músicos ponían de manifiesto que también disfrutaban de la interpretación. Agustín Prunell bordó otras tres arias, en especial Deh ti piega,deh consenti y con la última Non tempestad che gil alberi sfronda  la ovación y los ¡bravo! inundaron la sala.

Tras el bis y con el público puesto en pie para despedir a la Orquesta  Barroca se encendieron las luces y la satisfacción y elogios recorrieron la salida del Auditorio. Uno de los presentes más felices era el director artístico de orquesta Conrado Álvarez, y no era para menos. Ha puesto el listón muy alto con esta orquesta, y por eso le deseamos suerte en próximos eventos. La próxima cita será el 10 de mayo bajo el título “Handël &friends”. Tomen nota.

 

 

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